“Un manojito de mi andar por la Paz Verde”

Karis Méndez • 19 Septiembre 2021

     Érase una vez en este mundo al revés…  Cuando era niña mi mamá me llevaba de voluntaria a Cáritas, nuestra labor era hacer despensasyo tenía como medida un bote de yogurt y hasta recuerdo que yo los dejaba lo más tupiditos posible, ya que creía que un kilo era muy poquito. Mi parte favorita era cuando tocaba ir a repartirlas, siempre era a lugares medio peligrosos (siempre llevaba tenis) por si se ofrecía tocar y salir corriendo. Eso me gustaba, sentir algo de riesgo me aceleraba el corazón. Creo que desde entonces ya tenía algo del perfil de activista, jeje. Sin embargo, no lo entendía, para mí hacer eso era como perder el tiempo ya que me angustiaba el pensar ¿Que pasaría cuando ya se terminaran su despensa?  Y no dejaba de pensar que en lugar de llenar botes de comida yo podría estar jugando con mis vecin@s a las escondidas, stop, bebeleche o brincar la soga. ¡En mis tiempos así se jugaba! Mi mamá decía que era bueno ser agradecidos y siempre ayudar a l@s demás.  

     Así que la idea de “hacer algo” es de agencia y también es algo a nivel pareja, pues cuando el flaquito y yo nos casamos siempre hemos actuado y lo hemos hecho de diferentes formas, nuestro primer voluntariado juntos fue en un orfanatorio, fuimos “dizque” a dar clases, pero los primeros días nos ignoraban por completo, un niño me agarro una nalga y mientras tanto otro se le dejo ir al flaco a golpes, hasta que la madre nos dijo como hacerle. Total, que fue toda una experiencia, y cuando por fin ya nos ponían atención en clases, nos encariñamos y ya andábamos queriendo adoptar a nuestro primer hijo. Su sobrenombre era panchito, el niño más feito, feito que se puedan imaginar, era tan feo que hasta bonito lo veía. Eso sí, de mente brillante, tenía mucho potencial. No pudo ser nuestro hijo porque los requisitos que pedían eran muy pretenciosos para unos recién casados. Después nos invitaron a un grupo de estudio de la biblia y literal… ¡Salí corriendo con todo y tenis! No sé, tengo mis dudas de las religiones si bien respeto mucho la fe de las personas y más en estos tiempos, hay cosas que no me terminan de gustar, creo que si hay machismo y discriminación de género y hasta de la forma de amar. En lo personal creo que la religión universal debería de ser amor y respeto a tod@s los que nos rodean. Y ya si de plano hay a quienes no nos naciera amar, pues ya con que “les y nos respetaran” podría ser de mucha ayuda. Y luego de esto continuamos con foros en Yahoo, haciendo activismo subversivo, amoroso e inclusivo, donde ayudábamos a diferentes personas. Desde entonces conocimos a algunos escritores y amig@s de distintos lugares. Lo que hoy en día le llaman “Penpals”. Más tarde intentamos poner una ludoteca. Pero cambiamos de residencia y eso quedó aún en la lista de sueños por cumplir.  

     También empezamos a ver cosas que hacían en Greenpeace, pero creíamos que era muy difícil eso de ser voluntario. Hasta que por fin nos animamos y fuimos a las pláticas archirequete laaaargas de esos tiempos. Mi voluntariado comenzó en Gdl y lo primero que experimenté desde que llegue fue justo lo que decía Verito, cuando hacemos algo, tod@s los involucrad@s en ese momento somos familia, somos aliados, hacemos clic de tal forma que nos convertimos en cómplices hasta de aquellos que solamente nos regalan una sonrisa y una firma.  

     Y al pasar del tiempo la paz verde se hace parte de un@ por las experiencias, cada compa del arcoíris con sus muy peculiares personalidades que le dan esa chispa y ese no sé que que que se yo, del que siempre aprendes y te diviertes a molil, hasta de los momentos más estresantes siempre queda algo bueno para recordar. Al principio hasta me llego a pasar que sentía que algunas de las personas que veía en el staff y en el voluntariado eran como una letra completa del slogan de GreenPeace pues de ell@s aprendí y compartí cosas que me han enriquecido. Hasta llegue a llorar como bebe hasta quedar dormida cuando se marchaban. Era como esa sensación de “se va la “G” y se nos fue el “PEACE” ¿En qué momento los perdimos? hasta llegue a sentir emociones encontradas con algun@s en especial, pues también sentía raro cuando ell@s decidían emprender el vuelo, pero bueno afortunadamente esto también viene a ser como la ruleta, donde siempre gira para que esos que están en un lugar puedan moverse a otro y eso permita que siempre estemos rotando y dispuestos a enriquecernos de las nuevas personas que sin duda serán la “G” y así nuestro slogan seguirá con todas sus letras. 

  

     Lo que sí me sorprendió fue lo que nos comentaron en el encuentro, no me hubiera imaginado que nuestros directivos han pasado por emociones similares. Yo creía que cuando estaba justo en eso momentos donde se me acelera el corazón en una acción y me daba por cuestionarme ¿qué hago aquí? Solo me pasaba a mí que a lo mejor no era ni tan activista o que era débil, y así por el estilo. La ventaja a todo esto es no sentir remordimiento por eso, que es normal, que a quien sea le puede pasar, y aun así seguiremos siendo defensores ambientales con nuestros propios cuestionamientos y miedos. Como dicen: Hazlo con miedo ¡PERO HAZLO! No tengamos miedo de cometer errores somos familia y siempre nos apoyaremos. Es bueno saber que a quien sea se le pueden olvidar las cosas, que no somos perfectos y que siempre estaremos dispuestos a seguir aprendiendo y avanzando al lado de personas que al igual que nosotras tenemos el mismo frente; el amor y cuidado de nuestro bello y enfermo planeta.